El tradicional establecimiento de San Miguel se impuso en la decimoquinta edición del certamen organizado por Indupan Santiago y FECHIPAN, tras una evaluación a ciegas en la que participaron los finalistas seleccionados entre más de 600 panaderías.
La marraqueta volvió a tener su gran noche. En el marco de FIPACH 2026, la Asociación Gremial de Industriales del Pan de Santiago, Indupan, junto a FECHIPAN, realizó la final de La Mejor Marraqueta 2026, competencia que este año reunió a más de 600 panaderías y que culminó con Panadería Departamental como ganadora del certamen.
La definición se realizó mediante una cata a ciegas, en la que un jurado compuesto por representantes del gremio, profesionales vinculados al mundo gastronómico y distintas personalidades invitadas evaluó las marraquetas de los establecimientos que llegaron a la etapa final.
Entre los integrantes del jurado estuvieron la periodista Soledad Onetto, los chefs Rodrigo Barañao y Álvaro Barrientos y el alcalde de Huechuraba, Max Luksic, además de representantes y directores de Indupan.
La evaluación consideró las principales características que distinguen a una buena marraqueta, desde su apariencia y crocancia hasta la estructura de la corteza, la miga y sus características organolépticas.
Un reconocimiento al oficio panadero
El primer lugar quedó en manos de Panadería Departamental, cuyo propietario, Víctor Zúñiga, recibió el reconocimiento con evidente emoción y destacó el trabajo cotidiano que existe detrás de un producto que forma parte de la alimentación de miles de chilenos. “Estoy feliz, muy orgulloso de haber logrado ganar otra vez. Estoy feliz de hacer un buen pan para mi clientela. A ellos les gusta el buen pan”.
Para Zúñiga, el resultado es consecuencia de un trabajo que combina materias primas, tecnología y, especialmente, el respeto por los tiempos de elaboración. “Mi secreto es una buena materia prima, una buena maquinaria. Lo importante es respetar los tiempos de la masa para conseguir una buena marraqueta”.

El ganador también explicó qué características distinguen a su producto. “Lo que hace especial a mi marraqueta es que es crocante, tiene buena miga, con harto alvéolo para que quede bien oxigenada. No olvidemos que la marraqueta es un pan sano. Aparte, tengo un buen equipo de panaderos”.
El reconocimiento incluyó una copa entregada por Indupan Santiago y un furgón de reparto 0km Shineray, aportado por Lefersa y Gildemeister. A ello se sumaron distintos premios de las empresas auspiciadoras, entre ellos harina, levaduras, productos de pastelería y cargas de gas.
Panadería Olimpia y San Manuel completaron el podio
El segundo lugar fue para Panadería Olimpia, de Independencia, que recibió, entre otros premios, una asesoría teórico-práctica sobre masas madre en el Baking Center de Lefersa, 100 kilos de levadura fresca de Collico, harina y levadura de San Cristóbal, 1.000 kilos de harina 000 de Cunaco, productos Bakels y cargas de Abastible.
El tercer lugar correspondió a Panificadora San Manuel, de Maipú, establecimiento que también fue reconocido con un conjunto de premios aportados por las empresas colaboradoras del concurso, entre ellos levadura fresca, harina, productos Bakels y cargas de Abastible.

La final reunió a 20 panaderías, que llegaron a esta instancia luego del proceso de selección desarrollado durante el certamen. Los establecimientos finalistas fueron Panadería Los Pajaritos, Panadería Zunino, Panadería Vista Hermosa, Panadería Olimpia, Panadería Departamental, Panadería La Campana, Panadería Ciga, Panificadora San Manuel, Panadería Oasis, Panadería Jargui 2, Panadería México El Bosque, Panadería La Superior, Panadería El Dorado, Panadería El Buen Gusto, Panadería Nueva América, Panadería Pan Colina, Panadería Los Plátanos, Panadería León, Panadería Lucas Pan y Panadería Nacimiento.
Todos los finalistas recibieron un diploma de reconocimiento otorgado por el gremio y productos aportados por las empresas auspiciadoras.
Con esta nueva edición, La Mejor Marraqueta volvió a poner en el centro de la escena a uno de los productos más representativos de la panadería chilena y, al mismo tiempo, a los panaderos que diariamente mantienen vivo un oficio donde la técnica, los tiempos de elaboración y la experiencia siguen siendo parte fundamental del resultado final.




