Encontrar una cafetería de especialidad donde el café sea realmente el eje de la experiencia no siempre es tan sencillo, pues muchas veces la carta termina expandiéndose hasta transformarse en un restaurante o, por el contrario, la cocina queda relegada a un papel secundario. En La Taza, ambas cosas conviven en equilibrio.
Ubicada en un sector con buena conectividad en La Serena, esta joven cafetería abrió sus puertas en diciembre de 2025 y, en pocos meses, ha conseguido formar una comunidad de clientes que vuelve una y otra vez.

Detrás del proyecto están Daniela y Paula , primas y amantes del buen café, quienes decidieron convertir un sueño familiar en una propuesta donde la simpleza, los buenos ingredientes y la elaboración artesanal marcan la diferencia.
«La idea de esta cafetería siempre fue que el café fuese el protagonista y que la comida lo acompañara de la mejor manera. Por eso es una cafetería de especialidad», cuentan
Y esa idea se percibe desde el primer momento. La Taza apuesta por una carta acotada, sin excesos, donde cada preparación tiene un propósito y cada detalle responde a una misma filosofía: hacer menos, pero hacerlo muy bien.
Un café pensado para disfrutar cada taza
Antes de abrir el local, Paula y Daniela recorrieron distintas cafeterías, estudiaron el rubro y fueron construyendo la propuesta que ellas mismas echaban de menos como consumidoras.

Querían un lugar donde el café no fuera un complemento, sino el corazón de la experiencia.
«Trabajamos con un café de gran especialidad y también tenemos bebidas más clásicas. Buscamos mantener el origen del café y que las personas puedan disfrutarlo de distintas formas, sin perder su esencia», explican.
Ese cuidado se refleja en el comentario que más se repite entre quienes regresan: aquí el café está bien preparado.
Propuesta gastronómica: mucho más que un buen café
Actualmente, trabajan con granos de especialidad cuidadosamente seleccionados, entre ellos cafés de Santuario y Tres Semillas (de origen colombiano) tanto para espresso como para preparaciones filtradas mediante método V60, reconocido por resaltar las características propias de cada grano.


La carta también incorpora alternativas como cold brew, espresso tonic, chai, matcha y distintas preparaciones estacionales, siempre manteniendo el mismo estándar de calidad.
Y aunque el café es el protagonista, basta recorrer la carta para entender que la cocina también tiene un papel importante.

Gran parte de lo que llega a la mesa se elabora en la propia cafetería. La focaccia, el pan de molde, los pestos, tomates asados, salsas y syrups nacen en la cocina de La Taza, permitiendo controlar la calidad y frescura de cada preparación.
La apuesta no busca sorprender con una carta interminable, sino con recetas honestas, ingredientes de calidad y sabores que se reconocen desde el primer bocado.

«Los clientes siempre nos dicen: ‘chiquillas, no pierdan la mano’. Notan que todo está fresco y eso la gente lo agradece mucho», comentan entre sonrisas.
Qué degustamos en La Taza…y que no te puedes perder
Nuestra visita comenzó con un café filtrado V60, preparado con precisión y paciencia por Gaby su simpática barista. Una extracción limpia, aromática y equilibrada que permite descubrir los matices del grano y entender por qué el café ocupa un lugar tan importante dentro de la propuesta.


Después un buen Matcha Spritz, que combina matcha, jugo de limón y soda, liviana, cítrica y muy equilibrada, resulta una excelente alternativa para quienes buscan salir de las preparaciones tradicionales sin renunciar a una bebida con personalidad.


Para comer y acompañar, el Pochado con palta confirma que muchas veces las mejores preparaciones son las más simples. Sobre una generosa rebanada de pan artesanal elaborado en la casa descansan un huevo perfectamente pochado, láminas de palta fresca y tocino crocante, logrando un desayuno contundente, sabroso y muy bien ejecutado.
Pero si hay una preparación que resume la identidad de La Taza, esa es la Focaccia La Cabra, uno de los favoritos de la casa. Elaborada sobre focaccia de aceitunas horneada en el local, incorpora queso de cabra tostado, pasta de tomates asados, pesto y rúcula, en una combinación donde cada ingrediente encuentra su espacio sin competir con el resto.

Además de su excelente ejecución, esta focaccia tiene un valor adicional: pone en el centro uno de los productos más representativos de la región de Coquimbo, integrándolo de forma natural a una propuesta contemporánea.
Una cafetería con identidad local
La conexión con el territorio es parte importante del proyecto. Además del queso de cabra, La Taza trabaja con proveedores regionales y productores locales, incorporando ingredientes que aportan identidad a sus preparaciones y fortalecen una red de colaboración con pequeños emprendedores.


Ese compromiso también se refleja en el crecimiento del proyecto. Aunque la aceptación del público ha sido rápida, Paula y Daniela prefieren avanzar paso a paso antes que ampliar la carta apresuradamente. Actualmente, desarrollan nuevas líneas de bollería y productos de edición limitada que se incorporarán de manera gradual, manteniendo siempre el estándar que las caracteriza.


Y es que en apenas unos meses, La Taza ha logrado algo que muchas cafeterías tardan años en construir: clientes que vuelven, recomiendan el lugar y lo integran a su rutina.

Más que seguir tendencias, Paula y Daniela apostaron por una idea sencilla, pero difícil de ejecutar: servir un excelente café, acompañarlo con una cocina hecha con dedicación y cuidar cada detalle del proceso.
El resultado es una cafetería de especialidad que invita a disfrutar sin prisa, donde cada taza y cada preparación transmiten el cariño con que nació este proyecto familiar.
Dónde:
Alberto Arenas 3986, Local 8, La Serena. Chile.
Instagram: @lataza_ls
Horarios: Lunes a viernes de 8:30 a 15:00 horas y de 16:00 a 20:00 horas. / Sábado de 10:00 a 14:00 horas.
Texto, imágenes & video: Caro Aliaga M.
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