Soy Teresa Cesped, chef titulada en Gastronomía Internacional del CFT PUCV, especializada en desarrollo gastronómico, cocina contemporánea y creación de experiencias culinarias.
Mi trayectoria ha recorrido distintos espacios de la gastronomía: cocina caliente, hotelería, emprendimiento, liderazgo de equipos, gestión operativa, administración y desarrollo de productos. He tenido la oportunidad de crecer desde la base, comprendiendo cada etapa del trabajo en cocina y entendiendo que la gastronomía va mucho más allá de preparar alimentos.
Actualmente, me desempeño como Chef de Pastelería y Desarrollo Gastronómico en Iquique, en el restaurante Chiringuito Cavancha, pero mi mirada profesional trasciende la especialización. Me interesa el desarrollo integral de proyectos gastronómicos, la construcción de conceptos con identidad y la creación de experiencias capaces de conectar a las personas con una historia, un territorio y una emoción.
Además, soy fundadora de «Chile en Cada Plato», un proyecto colaborativo que nace con el propósito de visibilizar la riqueza gastronómica, cultural y humana de los distintos territorios de Chile. La iniciativa reúne a cocineros, chefs, productores y profesionales desde el norte hasta la Patagonia y Rapa Nui, permitiendo que cada región cuente su propia historia a través de la cocina.

Este proyecto representa una de las convicciones que más ha marcado mi desarrollo profesional: las grandes historias gastronómicas de Chile no pertenecen únicamente a Santiago. Existen relatos extraordinarios en cada rincón del país, en sus productos, sus tradiciones, sus paisajes y sus comunidades.
Hoy gran parte de mi trabajo está enfocado en el norte de Chile. Creo que existe un enorme potencial gastronómico aún por descubrir y desarrollar. Me interesa contribuir a que las grandes experiencias culinarias también nazcan desde regiones que históricamente han tenido menos visibilidad, poniendo en valor sus productos, sus paisajes y sus tradiciones.
Trayectoria e historia
¿Cómo defines la cocina: carrera, oficio o forma de vida?
Las tres cosas al mismo tiempo.Es un oficio porque exige disciplina, técnica y constancia. Es una carrera porque requiere aprendizaje permanente. Pero, sobre todo, es una forma de vida porque termina transformando la manera en que observas el mundo.
Con los años entendí que cocinar no consiste únicamente en alimentar personas. También implica liderar equipos, comprender territorios, desarrollar proyectos y generar emociones. Todo puede convertirse en inspiración: un paisaje, una conversación, un viaje o un ingrediente desconocido.
La gastronomía me ha enseñado a mirar más allá del plato.
¿Cuál ha sido uno de los aprendizajes más significativos que te ha dejado la gastronomía?
Comprender que los grandes proyectos gastronómicos no se construyen solamente desde la creatividad.
Mi paso por restaurantes, hotelería y emprendimientos propios me enseñó que una buena idea necesita organización, liderazgo, administración y visión estratégica para transformarse en algo sostenible.


También aprendí el valor de comenzar desde la base. Haber trabajado en distintas posiciones me permitió conocer la operación completa y desarrollar un profundo respeto por todas las personas que hacen posible una experiencia gastronómica.
Esa visión integral es una de las cosas que más ha marcado mi desarrollo profesional.
¿Qué consideras que es tu mayor fortaleza en la cocina?
Mi capacidad de conectar creatividad y gestión.
Disfruto desarrollar conceptos gastronómicos, crear productos y diseñar experiencias, pero también entiendo la importancia de la administración, los costos, los procesos y la organización para que una idea pueda transformarse en una realidad.
Mi experiencia tanto en cocina como en gestión me permite observar la gastronomía desde una perspectiva más amplia y estratégica.
¿Cuál es el próximo paso o sueño profesional que te gustaría concretar?
Mi objetivo es seguir creciendo más allá de la especialización en pastelería.


La pastelería ha sido una etapa fundamental en mi desarrollo y me ha entregado herramientas valiosas, pero mi visión profesional es mucho más amplia. Me interesa liderar proyectos gastronómicos integrales, participar en el desarrollo de conceptos, experiencias y modelos de negocio que generen valor para la industria.
Si bien el sueño de muchos cocineros es abrir un restaurante propio, mi aspiración va más allá de un espacio físico. Quiero aportar a la construcción de una gastronomía chilena más innovadora, diversa y conectada con sus territorios.
La creación de Chile en Cada Plato forma parte de ese camino. Más que un proyecto gastronómico, es una plataforma para visibilizar territorios, conectar personas y demostrar que la identidad culinaria chilena se construye desde muchas voces y no desde un único lugar.
No sé exactamente dónde desarrollaré la próxima etapa de mi carrera. Hoy estoy en Iquique, una ciudad que me ha permitido descubrir el enorme potencial gastronómico del norte de Chile, pero también mantengo un vínculo profundo con Limache, mi tierra y el lugar donde comenzó gran parte de mi historia.
Lo que sí tengo claro es el propósito que quiero seguir. Me interesa contribuir al desarrollo de una gastronomía con identidad, capaz de contar historias desde los territorios y poner en valor a quienes producen, cocinan y construyen cultura a través de los alimentos.
Dondequiera que esté, buscaré crear propuestas que nazcan desde una mirada propia, conectadas con el entorno y con las personas. Creo que Chile tiene muchas historias gastronómicas aún por descubrir, y quiero ser parte de quienes ayudan a contarlas.
Inspiración y creatividad
¿Al momento de crear un plato, qué te inspira?
Me inspira el territorio. Muchas veces una idea nace de una conversación con un productor, de una tradición familiar, de un ingrediente poco conocido o incluso de un paisaje.


Me interesa que cada propuesta tenga un propósito y una historia detrás. Busco que la experiencia permita al comensal conectar con algo más profundo que el simple acto de comer.
La gastronomía tiene la capacidad de transmitir identidad, memoria y emoción, y eso es lo que intento reflejar en cada creación.
¿Cuál es el ingrediente o producto que más te representa y por qué?
La sal. Puede parecer una respuesta simple, pero para mí representa algo fundamental: el equilibrio.
La sal tiene la capacidad de transformar una preparación sin buscar protagonismo. Resalta sabores, conecta ingredientes y permite que cada elemento exprese su mejor versión.
Creo que mi forma de entender la gastronomía tiene algo de eso. Me interesa construir experiencias donde cada ingrediente, cada persona y cada historia encuentren su lugar. La cocina, al igual que la sal, muchas veces no se trata de sobresalir, sino de generar armonía.

Además, la sal tiene una profunda conexión con los territorios, con el mar, con la historia y con las culturas. Es un ingrediente humilde, esencial y universal, características con las que me identifico profundamente.
¿Cuál es tu preparación o plato insignia y qué historia hay detrás de él?
Si tuviera que elegir una preparación que me representa, serían las sopaipillas pasadas.No porque sean técnicamente complejas ni porque definan mi estilo gastronómico actual, sino porque representan el origen de mi relación con la cocina.
Las sopaipillas pasadas me recuerdan a mi madre, a las tardes de lluvia, a los días fríos y a esos momentos en los que, siendo niña, tenía las manos llenas de masa mientras ella me enseñaba paso a paso cómo prepararlas. Son recuerdos donde la cocina era mucho más que una receta. Era compañía, aprendizaje, cariño y familia.
Algo similar ocurre con el pan amasado. Cada vez que siento su aroma vuelvo inmediatamente a la casa de mi abuela. Recuerdo el campo, la leña encendida, el humo, el calor de la cocina y la sensación de estar rodeada de personas que amaba.
Con el tiempo he aprendido técnicas, estudiado gastronomía y desarrollado una mirada profesional mucho más amplia. Sin embargo, esas preparaciones siguen recordándome por qué elegí este camino. Porque antes de ser una profesión, la cocina fue un lugar de encuentro. Y antes de convertirse en una carrera, fue una forma de construir recuerdos.
Por eso creo que la gastronomía más memorable no siempre es la más compleja, sino aquella que tiene la capacidad de emocionarnos y transportarnos a un momento importante de nuestra vida.
Mirada gastronómica
¿Qué tipo de cocina disfrutas como comensal?
Disfruto la cocina honesta, aquella que tiene una identidad clara, que respeta el producto y que no busca impresionar únicamente desde la técnica.


Valoro los lugares donde se percibe una visión detrás de cada decisión y donde la experiencia refleja la personalidad de quienes están cocinando.
Para quien busca una experiencia gastronómica memorable, ¿qué tipo de cocina recomendarías hoy?
La cocina de territorio, pues ceo que las experiencias más memorables son aquellas que permiten descubrir un lugar a través de sus sabores. Cuando un plato logra transmitir paisaje, cultura, historia e identidad, deja de ser solamente comida y se transforma en una experiencia.
¿Qué restaurante en Chile recomendarías visitar (además del lugar donde trabajas) y por qué?
Admiro profundamente el trabajo que hacen en Boragó, por su investigación, su conexión con el territorio y por haber demostrado que la gastronomía chilena puede dialogar con el mundo desde una identidad propia.
También Kütral, inspirado en la identidad territorial y el patrimonio culinario mapuche. Mestizo, cocina chilena contemporánea basada en productos nacionales. Y Ephedra, que destaca por trabajar con ingredientes del desierto, productos endémicos y una mirada con el territorio atacameño.
Gastronomía chilena y visión de la industria
¿Cómo ves hoy la evolución de la cocina chilena?
Creo que estamos viviendo un momento especialmente interesante. Cada vez más cocineros están mirando hacia sus territorios y comprendiendo que la riqueza gastronómica de Chile va mucho más allá de los grandes centros urbanos.

Sin embargo, todavía existe mucho potencial por desarrollar en regiones. El norte de Chile, el Valle del Aconcagua, la costa central, la Patagonia y tantos otros territorios poseen productos, historias y culturas que merecen una mayor visibilidad dentro de la escena gastronómica nacional.
Me gustaría contribuir a ese proceso ayudando a construir nuevas experiencias gastronómicas y demostrando que las grandes historias culinarias pueden nacer en cualquier rincón del país.
¿A qué chef, productor o referente admiras y por qué?
Admiro a quienes han sido capaces de construir una identidad propia a partir de su territorio.
Me inspiran especialmente los profesionales que investigan, rescatan productos locales y generan propuestas auténticas, porque demuestran que la innovación no siempre consiste en inventar algo nuevo, sino en aprender a mirar de otra manera lo que siempre ha estado ahí
¿Qué opinión te merecen los rankings gastronómicos internacionales y su influencia en la cocina actual?
Son herramientas valiosas porque ayudan a visibilizar proyectos y generan interés por determinadas cocinas y territorios.
Sin embargo, creo que el verdadero impacto de la gastronomía se mide en la capacidad de fortalecer comunidades, transformar territorios y generar experiencias significativas para las personas.
Los reconocimientos son importantes, pero la identidad, el propósito y la capacidad de dejar una huella positiva son los aspectos que realmente perduran.
Contacto profesional
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LinkedIn: https://cl.linkedin.com/in/teresacesped
Disponibilidad geográfica para proyectos: Iquique y alrededores. RM y región de Valparaíso, según disponibilidad.
Agradecemos a la chef Tere Cesped por compartir parte de su historia, visión y experiencia en esta conversación junto a comomegusta.cl, plataforma dedicada a visibilizar la gastronomía, el territorio y a quienes dan vida a la cocina chilena y latinoamericana.
Entrevista por: Caro Aliaga M.
Imágenes: Cedidas








