El verano 2026 llegó con temperaturas que invitan a buscar preparaciones refrescantes, simples y compartibles.
Y en medio de nuevas tendencias, mocktails elaborados y cocktails con ingredientes exóticos, un clásico chileno vuelve a asomar como protagonista absoluto: el melón con vino, una mezcla que, además de sabrosa y económica, se ha ganado un nuevo espacio en terrazas, picnics y reuniones al aire libre.
Pero este revival no responde sólo a la nostalgia. El melón con vino reaparece este año con una vibra veraniega y totalmente orgánica: es fácil de preparar, admite versiones más saludables, combina con calor extremo y conecta con nuestra memoria colectiva.
El renacer del melón con vino en 2026
Lo que alguna vez fue parte del imaginario rural y de los veranos familiares, hoy se instala como una preparación “retro-mod”. Restaurantes, barras y eventos outdoor lo han reversionado: melón chamuscado, melón congelado, vinos aromáticos suaves, toques de menta o jengibre, y hasta versiones sin alcohol para quienes quieren sólo el frescor de la fruta.

En redes sociales, especialmente en TikTok e Instagram, la tendencia explotó: videos de melones cortados como vasos naturales, recetas rápidas, desafíos de sabor y miles de usuarios recordando lo refrescante que puede ser esta mezcla tan chilena.
El fenómeno es claro: en tiempos de calor intenso, buscamos preparaciones simples y llenas de frescura, y el melón con vino cumple con todos los requisitos.
Cómo preparar el mejor melón con vino
El secreto está en tres factores principales: temperatura, proporción y creatividad.
Primero, enfría todo, ya que melón y vino deben estar muy fríos. Es la clave para el frescor inmediato.
Segundo, elige buenos ingredientes, como melones maduros, pero firmes, vinos blancos suaves como un sauvignon blanc, un chardonnay joven (del año) o incluso espumantes.

Tercero, ajusta la mezcla. Lo tradicional indica un melón tuna partido, 250–300 ml de vino y azúcar opcional.
En tanto, el 2026 puedes prepararlo así: Melón congelado en cubos, vino blanco, rosé o espumante; hojas de menta, albahaca o jengibre fresco, más toque de soda para bajar el grado alcohólico.
Y una versión sin alcohol, perfecta para todos: Melón + jugo de uva blanco + hielo + hojas aromáticas. Frescor total, y cero alcohol.
Por Caro Aliaga M. Artículo original publicado en Meteored.cl, adaptado para su difusión en comomegusta.cl
Imagen portada: Katrin Björk.

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