En los últimos años, las cepas criollas han comenzado a recuperar un lugar protagónico en la vitivinicultura chilena. Estas variedades representan hoy un valioso patrimonio genético, capaz de expresar identidad territorial y, al mismo tiempo, ofrecer herramientas clave frente a los desafíos del cambio climático en las distintas regiones productoras del país. Este renovado interés no es casual: en ellas conviven historia, resiliencia y diversidad. Así lo recoge el libro “Criolla” de Willy Vargas, una completa investigación sobre estas uvas…
DESTACADA NOTICIAS




