Desarrolladas por CREAS con apoyo de Corfo, estas nuevas salchichas plant-based destacan por su etiqueta más limpia, mejor experiencia al paladar y una invitación abierta y gratuita a emprendedores para producirlas en el país.
Una salchicha vegana más simple, más natural, elaborada con productos innovadores y, sobre todo, más rica. Ese fue el objetivo del desarrollo liderado por el Centro Regional de Estudios en Alimentos Saludables (CREAS), que logró formular una nueva generación de embutidos plant-based con menos ingredientes y una textura significativamente mejor que la de muchas alternativas disponibles hoy en el mercado.
Uno de los principales diferenciales está en su formulación. Mientras las salchichas vegetales del mercado suelen tener entre 15 y 16 ingredientes, estas nuevas versiones reducen esa lista a entre ocho y diez, apuntando a una etiqueta más limpia y productos más naturales. Esta simplificación responde a una demanda creciente por alimentos menos procesados y más transparentes, donde el consumidor no solo busca alternativas vegetales, sino también productos con menor carga de aditivos.

Más allá de la reducción de ingredientes, el desarrollo también abordó uno de los principales desafíos del segmento: la experiencia al comer. La masticabilidad y consistencia, históricamente complejas en productos plant-based, fueron trabajadas desde el proceso productivo, considerando que estas mezclas son más densas y difíciles de manejar que las cárnicas.
Así lo explica la ingeniera de Desarrollo de CREAS, Bárbara Guzmán. “El principal desafío fue lograr un producto sensorialmente competitivo, porque la textura siempre ha sido el punto más crítico en este tipo de alimentos. Trabajamos fuertemente en la masticabilidad, la jugosidad y la estructura del producto, ajustando tanto la formulación como las condiciones del proceso para conseguir una matriz más estable”, señala la ingeniera, asegurando que ese trabajo permitió que los investigadores pudieran acercarse mucho más a la experiencia de un embutido tradicional, pero con una base completamente vegetal y con menos ingredientes.
El desarrollo incluye cinco variedades, desde versiones más tradicionales en base a proteína de soya, hasta opciones innovadoras con quínoa y hongos, como el hongo de pino y ostra rey, que aportan sabor, funcionalidad y diferenciación. Este uso de materias primas locales no solo fortalece la identidad del producto, sino que también abre oportunidades para una cadena de valor más sostenible y competitiva.
Transferencia tecnológica: la gran oportunidad para emprender
El proyecto fue desarrollado en el marco del programa tecnológico TT Green Foods, liderado por CREAS y cofinanciado por Corfo, con un objetivo claro: que esta innovación no se quede en el laboratorio, sino que llegue al mercado.

“Existe una oportunidad concreta para que emprendedores y empresas participen desarrollando este producto, y lo principal, es que no tienen que partir desde cero. Nosotros ya desarrollamos, validamos y probamos el producto”, explica Julissa Santis, gerenta del programa TT Green Foods.
Pero el alcance va más allá de una receta. Desde CREAS están ofreciendo un paquete tecnológico completo que incluye formulaciones listas, procesos productivos validados, pruebas industriales, acompañamiento en las primeras etapas e incluso, la facilitación de maquinarias para primeras pruebas. “Lo que buscamos es que los emprendedores puedan llegar al mercado mucho más rápido, acelerando el negocio. Incluso existe la posibilidad de desarrollar primeras partidas con nosotros antes de invertir en equipamiento propio”, enfatiza Santis.
En la práctica, esto significa acortar entre dos a tres años de desarrollo, reduciendo el riesgo y facilitando la entrada a una categoría en crecimiento, alineada con las nuevas tendencias de consumo.
Más que una tendencia, una transición alimentaria
Desde el punto de vista nutricional, el desarrollo también responde a cambios estructurales en la forma en que las personas se alimentan, donde cada vez hay mayor interés por opciones más saludables y menos procesadas.
En ese contexto, la nutricionista Tamara Olmos recalca que este tipo de innovaciones no solo amplía la oferta disponible, sino que también mejora la calidad de las alternativas existentes en el mercado. “Me parece una gran oportunidad que podamos contar con una mayor cantidad de productos a base de plantas, que además sean más atractivos al paladar, más económicos que el resto de las alternativas y, principalmente, más saludables al tener menos cantidad de ingredientes”, puntualiza.
Y enfatiza en que “las carnes procesadas son consideradas altamente carcinógenas para el ser humano, por lo que es una invitación no sólo a la población vegetariana, sino también a quienes consumen productos de origen animal, a preferir alimentos basados en plantas, en línea con las Guías Alimentarias para Chile que promueve el Ministerio de Salud”.
Con validación técnica, pruebas industriales y una propuesta saludable, alineada con las demandas del consumidor actual, el desafío ahora no es desarrollar el producto, sino escalarlo.
La apuesta de CREAS es clara, transformar este avance en una oportunidad concreta de negocio, donde ciencia, industria y emprendimiento se conecten para llevar al mercado una alternativa vegetal más simple, más rica y con potencial real de crecimiento en Chile.




