El encuentro regresa en marzo con una propuesta sensorial que une vino, música, gastronomía y naturaleza en el valle de Colchagua.
Viña Maturana anuncia una nueva edición de su Maturana Sunset Festival, encuentro que llega en marzo a una etapa de consolidación tras una evolución orgánica y coherente con el espíritu del proyecto. Lo que comenzó como una reunión íntima entre amigos y amantes del vino, hoy se posiciona como una experiencia sensorial completa, donde el vino dialoga con la música, la gastronomía, la estética y el paisaje. Más que un evento, el Sunset se ha transformado en un ritual de verano que convoca a una comunidad que vuelve edición tras edición.
La elección de marzo no es casual. Para la viña, este mes representa un momento clave del ciclo vitivinícola: la vendimia, el pulso del campo y el cierre del verano.
“Hacer el Sunset en marzo es una forma de celebrar el cierre del verano y, al mismo tiempo, abrir el año vitivinícola con energía. Es una fecha que conecta directo con lo que somos: tierra, cosecha, identidad y celebración”, asegura Sebastián Maturana, uno de los socios fundadores.
El concepto del Maturana Sunset Festival se sostiene en una idea clara: vino, música, gastronomía y naturaleza en una misma vibra. La propuesta invita a vivir la viña más allá de la copa, desde el disfrute, la conexión y la experiencia compartida. Es un espacio donde el atardecer, la música y el vino se cruzan para generar un ambiente de libertad, cultura y comunidad, profundamente conectado con el territorio.

Esta nueva edición llega con una propuesta más robusta e inmersiva: una curaduría musical pensada como un viaje sonoro, una experiencia gastronómica con mayor protagonismo y relato, nuevos espacios de descanso y activación. La esencia se mantiene, pero con mayor producción, detalle y nivel.
En cuanto a los vinos, los protagonistas serán aquellos que mejor representan el carácter de la viña: el Vino Naranjo de Torontel, fresco y gastronómico, ideal para el atardecer; el Syrah o Malbec, según el foco de la edición, vinos intensos y elegantes que acompañan la caída del sol; y una selección especial de vinos de autor, que reflejan la faceta más creativa y boutique del proyecto. Son vinos con relato, pensados para disfrutarse en formato festival.
Actualmente, Viña Maturana se encuentra en una etapa de crecimiento y madurez, consolidando su marca sin perder su esencia de viña boutique. Con una línea definida, un público claro y un fuerte énfasis en el enoturismo, el proyecto avanza hacia nuevos lanzamientos, ediciones especiales y experiencias en la viña, con la convicción de que Maturana no es solo una botella, sino un universo que se vive.






